Para el traumatólogo que sabe que tiene un problema de negocio, no de medicina.
Llevo años ayudando a traumatólogos privados que operan bien, cobran mal y dependen de quien no deberían. Mi trabajo es cambiar esa ecuación.
Lo que nadie te enseñó en la facultad
Tienes quince, veinte años de formación encima. Eres bueno operando. Probablemente muy bueno. Pero nadie te enseñó a cobrar lo que vale tu trabajo, a llenar la agenda sin depender de una aseguradora, ni a construir una práctica privada que funcione como negocio y no como servicio de guardia permanente.
Eso no es un defecto tuyo. Es un vacío del sistema. El problema es que ese vacío te cuesta dinero, autonomía y tranquilidad todos los meses.
El patrón que veo en casi todos los traumatólogos con los que trabajo:
Agenda llena de mutuas que pagan mal. Dependencia del nombre del hospital para atraer pacientes. Dificultad para presentar honorarios sin disculparse. Sensación de que si cortas con el sistema, la sala se queda vacía.
No es que te falte ambición. Es que no tienes la infraestructura para salir.
Mi trabajo no es convencerte de que abandones el sistema. Es darte la estructura para que puedas hacerlo si quieres. La diferencia entre estar atado y estar atado porque eliges estarlo es todo.
Lo que hago, en concreto
Trabajo con traumatólogos privados en cuatro áreas: captación de pacientes privados, gestión y presentación de honorarios, diseño de la primera consulta, y construcción de una marca personal que genere demanda sin depender de directorios ni de la agenda del hospital.
El objetivo no es que operes más. Es que cada cirugía que haces sea en las condiciones que tú eliges, con el paciente que eliges, al precio que decide lo que vale tu trabajo y no lo que dicta el baremo de una mutua.
«El cuello de botella en tu negocio oscila. Unas temporadas el problema es volumen — no llegan suficientes pacientes. Otras es conversión — llegan pero no se operan contigo. Saber cuál es cuál en cada momento es la diferencia entre tomar la decisión correcta y tirar dinero.»
— Javier VicenteSi al hablar contigo veo que no puedo ayudarte, te lo digo. No quiero el dinero de un cliente que me haga esclavo de sus falsas expectativas. Eso es, por cierto, exactamente lo mismo que acaban haciendo los traumatólogos con los que trabajo.
Antes de hablar conmigo, lee esto.
Hay dos formas de trabajar conmigo. La primera es el acompañamiento directo, que es intensivo, limitado en cupos y exige cierta inversión. La segunda es más parecida al tratamiento conservador que tú mismo recomendarías antes de operar: primero veamos si puedes resolver esto por tu cuenta.

Cirugía Selecta
Todo lo que sé sobre cómo un traumatólogo privado construye una práctica selectiva — pacientes de alto valor, honorarios sin disculpas, independencia del sistema — está en este libro.
Si con leerlo y aplicarlo te basta, te habrás ahorrado miles de euros. Si al leerlo sientes que necesitas acompañamiento, llegas a la conversación sabiendo exactamente con quién hablas y cómo pienso el negocio de la salud privada. No hay salto de fe.
Consigue el libroLos traumatólogos que más lejos llegan trabajando conmigo son, casi siempre, los que llegaron habiendo leído el libro. La conversación empieza en otro punto.
Cuando un traumatólogo me contrata, mi obsesión es que su negocio trabaje para él y no al revés. Ese mismo principio es el que me permite gozar de tiempo y espacio mental para escribir ficción en inglés y disfrutar de mi familia.
¿Ya tienes el libro y quieres ir más lejos?
Si has leído Cirugía Selecta y sabes que lo que necesitas es un acompañamiento directo, el siguiente paso es ver este entrenamiento para traumatólogos privados.
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