Una historia personal que pasa mucho (y que encierra una lección)

Mira.

Mi sobrina Lucía tiene autismo.

Las personas con autismo adoran lo predecible. Si saben lo que va a ocurrir, se sienten seguras. Si las sacas de su rutina, se alteran.

Digamos que Lucía no lo pasó muy bien durante el pasado confinamiento.

No entendía por qué no había cole, ni logopeda, ni paseos por el parque. Por qué no había cumples ni visitas a la abuela o a casa de los tíos.

Después del confinamiento, Lucía había ido para atrás.
Estaba más pegona, se comunicaba peor, más dispersa y parecía más encerrada en su mundo que nunca.

Todos estábamos muy preocupados por ella. Sobre todo su mamá (que es mi hermana).

Así que le sugerí que la llevara a un neuropediatra cliente mío.

Aunque le dije que era uno de los mejores en toda España, no le convenció que tuviera la consulta a 537 Kms de casa.

Entonces la mamá de Lucía decidió agotar todas las opciones que tenía a mano.

Visitó logopedas, un par de neurólogos, hubo cambios en el tratamiento… Pero Lucía no mejoraba.
Y un día, mientras cenábamos juntos, me dijo:

«¿Sabes? Me he puesto a buscar en la red y he leído unos artículos buenísimos de un neuropediatra. Me encanta cómo escribe. Ahora entiendo muchas cosas que pueden funcionar con el tratamiento de Lucía. Voy a llamarle el lunes para pedir cita.»

Le pregunté quién era ese neuropediatra. Era el que le había recomendado.
Bien.

¿Qué ha pasado aquí?

¿Le entró mi recomendación por un oído y le salió por el otro?

No creo.
Simplemente es lo que ocurre con miles de personas en España a diario.

Personas a las que ya no les basta una recomendación de un familiar o amigo. Personas que buscan corroborar en la red que van a tomar la decisión adecuada.

Se trata de lectores casuales que empiezan leyendo un artículo, dos, tres… … y acaban pidiendo cita con el autor que los ha escrito.

Ahora. Esto ocurre con médicos… y pasa con abogados, gestores, consultores…

Es así de simple:
Saber responder las dudas y preguntas de tus potenciales clientes.

Esta es, probablemente, una de las formas más eficaces y baratas de convencer a personas que no te conocen absolutamente de nada… de que tú eres el profesional más cualificado para resolver su problema.

Para hacerlo, la clave está en contar lo que le interesa a tu lector… y escribir de forma que te entienda.

Que te entienda. Eso es crítico.

Porque si te expresas de la misma forma con que hablas con tus colegas… tus lectores no te van a entender. Y adiós venta.

Para los que quieren escribir artículos que se convierten en una puerta de entrada para nuevos clientes, tengo esto:

> De Lector a Paciente

Que no te engañe el título. Sirve para cualquier experto cuyo cliente sea lego en la materia.

Para conocer los detalles, haz clic en el enlace y lee con atención.

Que pases un gran día.

Javi «de lector a cliente» Vicente

PD: Escribir con claridad y propósito (y conseguir clientes), link.