El buen cirujano vive del baremo.
El gran cirujano convierte su nombre en su principal fuente de pacientes.

Esto es para quien quiere cobrar lo que vale sin disculparse por ello.

Soy Javier Vicente. Llevo años trabajando con cirujanos en convertir su nombre en su principal activo.

Sin aseguradoras. Sin depender de la marca del hospital ni de directorios médicos.


Un caso habitual en mis consultorías.

Un cirujano. Un acto quirúrgico.

Antes cobraba 9.000€ enviando al paciente a recepción.
Ahora 16.000€ presentando él el precio en consulta.

Misma cirugía. Más cierres. Más margen por cirugía.

El ajuste: ahora sostiene con solvencia el momento de dar el precio.
 
Sin titubear. Sin encogerse. Proyectando autoridad.


Cobrar lo que vales es una habilidad.
Entrenable e inconfiscable.

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