Véndete o sé un vendido
Cómo orquestar la primera consulta para cerrar más cirugías privadas. Aunque no sepas vender o temas parecer un comercial.
Esta formación se vendió durante seis días y ya está cerrada. Vuelve a estar disponible suelta dentro de doce meses. Hasta entonces, solo la reciben los traumatólogos que entran en la mentoría. Te dejo la página tal cual para que sepas de qué iba.
Esta formación persigue algo tan simple como ambicioso: que cierres más cirugías privadas.
Y debes saber estas cinco cosas al respecto.
Lo primero es que se llama Véndete o sé un vendido y en un momento te explico por qué.
Lo segundo es que forma parte del material que reciben los traumatólogos que contratan una mentoría individual de 6.000 € conmigo.
Lo tercero es que la formación tiene un precio final de 1.000 €. Y no es casual. Su precio es muy inferior al retorno que puede darte —por bajos que sean tus honorarios, recuperas con creces la inversión con la próxima cirugía que cierres—. Pero es una cifra lo bastante alta como para que te pique y te la tomes en serio.
Porque si costara una décima parte de lo que vale (que es lo que un seguro te paga por un acto quirúrgico frente a lo que cobrarías por él si fuera por privado), no la valorarías, acabaría cogiendo polvo en una pestaña de tu navegador, la escucharías una vez como mucho, y casi seguro que no la pondrías en práctica.
Es más: aspiro a que cuando leas esto te den ganas de revisar los honorarios de tus cirugías. Al alza. Porque el precio forma parte de la experiencia de compra. Y lo que se percibe como barato o gratuito no se valora. Lo cual explica por qué muchos de los pacientes que vienen de la seguridad social o de aseguradoras jamás pagarían por una cirugía privada.
Lo cuarto es que, aunque esta formación está enfocada en cómo orquestar las primeras consultas para maximizar las conversiones a paciente quirúrgico, incluye un extra que explica cómo detectar al instante pacientes de seguros dispuestos a pagar.
Lo quinto, y esto es innegociable: esta formación solo funciona si eres tú quien dice el precio. No la enfermera. No tu secretaria. No María de recepción, que tiene mucha labia. Eres tú quien debe sostener la mirada y la voz firme cuando el paciente pregunta cuánto vale. Porque delegarlo en otra persona no solo es abandonar al paciente en el momento de la consulta en que más te necesita, sino que muestra una absoluta falta de seguridad en ti mismo. Y lo último que quiere un paciente es que le opere alguien inseguro.
Es más: si esto te pone nervioso o te resulta inadmisible, como le ocurre a la mayoría de traumatólogos en este país, tienes todavía más motivos para poner en práctica esta formación.
Porque no afilar tu forma de venderte a ti y a tus cirugías te deja vendido. Atado a los precios, el ritmo de visitas y el listado de procedimientos que dictan quienes llenan hoy tu agenda con sus pacientes.
Un traumatólogo que sabe vender sus cirugías privadas puede decir no. Puede dejar un seguro que no le compensa. Puede ejercer como juró que lo haría y proteger al paciente que tiene delante sin mirar antes su cuenta corriente.
Vender te da opcionalidad. Te hace menos controlable. Te da libertad de criterio.
Así que véndete o sé un vendido.
Porque el médico que necesita a la mutua hace lo que le dicen.
Y el que no, hace lo correcto.

Javier Vicente
Consultor de cirujanos. Autor de Cirugía Selecta. Desde 2018 trabajo con traumatólogos que quieren dejar de depender de las aseguradoras. Más de 30 en España.
Qué recibes
La formación completa: 59 minutos de vídeo
Grabada del tirón, mirando a cámara, sin cortes y sin relleno. No hay módulos, ni ejercicios, ni PDFs de doscientas páginas que no vas a leer. Es una hora de mi cabeza a la tuya, con el guion exacto de lo que tienes que hacer y decir en la primera consulta.
La misma formación en audio, descargable
Para el coche. Entre tu casa y el hospital hay tiempo de sobra para escucharla entera, y probablemente más de una vez. Es ahí —y no viendo el vídeo una vez— donde esto deja de ser algo que aplicas y pasa a ser algo que te sale natural.
La chuleta de consulta. Una página
Las preguntas y las frases textuales que debes decir siempre, en una hoja imprimible que dejas en el cajón de tu mesa. Para consultarla cinco segundos antes de que entre el paciente.
Dos extras que no estaban en el plan
Pacientes VIP: cómo detectar, mañana mismo y sin gastar un euro, qué pacientes de seguro están dispuestos a pagarte. Demostración Extrema: quince minutos de trabajo, cero euros, y tus pacientes quieren operarse incluso antes de entrar por la puerta de tu consulta.
Acceso permanente
Entras a la formación en cuanto pagas. Recibes el enlace por correo para que lo tengas a mano. Lo ves y lo escuchas las veces que quieras. No caduca.
Se vendió del 1 al 6 de septiembre de 2026 y ya no está disponible. Abajo tienes lo que había dentro y qué puedes hacer mientras tanto.
Esto es lo que hay dentro de los 59 minutos
La primera consulta, acto por acto
- Las 6 palabras exactas que tienes que decir en el primer tercio de la consulta. Ni una más, ni una menos, ni una cambiada. Dilas y el paciente te entregará él solito todos los argumentos con los que vas a cerrarle la cirugía veinte minutos después. Dilas con otras palabras parecidas y no pasa nada. Literalmente: no pasa nada.
- Cómo debes nombrar la lesión de tu paciente para que sienta que estáis los dos del mismo lado de la mesa. Es una sola palabra, la dices veinte veces en cada consulta y casi seguro que ahora mismo la estás diciendo al revés.
- La pregunta que te dice en cuatro segundos si tienes delante a un paciente con altas posibilidades de operarse contigo. No tiene nada que ver con la gravedad de su lesión: dos pacientes con la misma resonancia te van a dar respuestas opuestas, y solo uno entra en quirófano. Sabrás cuál es antes de ponerle un dedo encima.
- Lo que tienes que averiguar en los diez primeros minutos con tu paciente. Clávalo y saldrá de tu consulta sintiéndose preparado para operarse contigo. Obvíalo y acabará operándose por el seguro, con otro, y convencido de que hizo bien.
- Qué preguntas hacer para obtener la munición exacta que hará que tu paciente quiera dar el paso de operarse cuando le presentes la cirugía.
- La danza del chamán. El tramo de la consulta que vas a querer acortar cuando sepas lo que tiene ese paciente nada más entrar por la puerta. Omítelo y perderás cirugías que tenías ganadas sin enterarte jamás de por qué. Es el momento que más pesa en su decisión y el que más médicos se saltan.
- Qué hacer cuando el paciente te dice que viene a por una segunda opinión. Hazlo bien y te conviertes en el médico con el que se queda. Falla aquí —como falla casi todo el mundo— y se lo devuelves gratis al primero.
- El guion literal del cierre. Palabra por palabra. Treinta segundos que enhebran diagnóstico e indicación y dejan al paciente sin una sola razón para dudar. Memorízalo tal cual y no trates de mejorarlo ni darle tu toque. Funciona sólo cuando se reproduce sin pretender innovar.
- Lo que tienes que hacer con la cara y con la boca en los tres segundos siguientes a dar tu indicación. Hazlo así y habrá pacientes que cierren solos, sin que tú añadas una palabra más. Hazlo a tu manera y observa cómo pierdes cirugías que ya estaban cerradas.
- A cuál de los dos tienes que convencer cuando el paciente viene acompañado. Te lo van a decir ellos mismos, sin que preguntes nada, y en menos de cinco segundos. Equivócate de interlocutor y dará igual lo bien que hayas hecho todo lo demás.
El precio: decirlo, sostenerlo y no rebajarlo
- Qué decir cuando el paciente pregunta el precio y tú todavía no lo sabes porque falta presupuestar material. Hay una fórmula de tres palabras que no espanta a nadie y funciona mejor que mandar al paciente a recepción a por los detalles. Improvisa aquí y le habrás servido tú mismo la excusa perfecta para que tus pacientes se marchen a pensárselo.
- Las 21 palabras que tienes que responder cuando te suelten «es que es muy caro». Dilas tal cual y solo hay dos posibles desenlaces. Ambos te convienen y uno de los dos te va a parecer imposible hasta que lo veas pasar en tu propia consulta.
- Qué contestar a «¿Pero esto me lo cubre el seguro?» sin sonar codicioso y sin ponerte a la defensiva. Verás cómo una cirujana de pie responde con 20 palabras que zanjan la discusión. Todavía no se le ha ofendido ni un paciente.
- La técnica del Dr. Hernández. Una respuesta que puedes dar al paciente que pone pegas al precio y que acaba más veces de las que imaginas con fecha de quirófano cerrada.
- Cómo saber si vas a operar a esa persona por las preguntas que te hace. Hay preguntas que parecen una objeción y son un sí. Y otras que suenan amables y significan que ya se ha ido. Dejarás de salir de la consulta sin saber qué acaba de pasar ahí dentro.
- Qué ofrecerle al paciente que no quiere operarse por miedo. Acierta aquí y volverá él solo a pedirte fecha de quirófano. Insiste como estás insistiendo ahora y no solo lo pierdes: le reafirmas en su miedo.
Dos extras: aplicables hoy a tus pacientes actuales
- La frase que tiene que decir quien da las citas para que un paciente de seguro se convierta en paciente privado antes de pisar tu consulta. Te la doy literal, para que se la pases mañana por la mañana. No cambias tu contrato con ningún seguro. Cambias qué tipo de paciente entra por la puerta.
- Cómo hacer aflorar la demanda sumergida de pacientes privados dispuestos a que los veas lo antes posible.
- Demostración Extrema: quince minutos de trabajo, una sola vez, cero euros. Y empezarás a vender tus cirugías privadas antes de que el paciente pase a tu consulta. Es el activo comercial más potente que tienes y ahora mismo lo estás tirando a la basura todas las semanas.
Lo que va a pasar cuando esto empiece a funcionarte
- Los tres miedos —solo hay tres— que mantienen a un traumatólogo cobrando por debajo de su valor durante toda su carrera. El segundo no lo admite nadie en voz alta. Y es el que más pesa.
- Envidias, gerentes incómodos y socios que te recuerdan «la filosofía de la casa». Tres casos reales de mentorizados míos que pagaron el precio de liderar: lo que les costó, lo que ganaron y cómo prepararte para que no te pille de sorpresa.
- Por qué tu forma de vender en consulta es exactamente la misma que la del pretendiente que acaba en la zona de «solo amigos». Y qué comportamientos concretos tienes que dejar de repetir delante del paciente si no quieres acabar igual.
- Lo único que quiere de verdad tu paciente, y que no es curarse. Entiende esto y tendrás una ventaja injusta porque casi ningún traumatólogo lo tiene presente.
- Por qué no importa lo más mínimo que por dentro estés cagado de miedo mientras dices el precio. Las dos cosas que tienes que hacer para que el paciente no lo note y puedas empezar mañana mismo, sin posponerlo durante semanas porque no te sientes preparado (Nota: lo estás. De sobra).
Véndete o sé un vendido
La formación para cerrar más cirugías privadas.
Todo esto es lo que se llevaron los traumatólogos que la compraron esta semana. La próxima edición, en septiembre de 2027.
Y algo que no venía en el plan
Esta formación forma parte del material que reciben los traumatólogos que contratan una mentoría individual conmigo. Ellos pagan 6.000 €. Tú vas a pagar 1.000 € por la pieza central.
Así que hagamos esto: si en los próximos 60 días decides entrar en Cirujano Soberano, los 1.000 € que has pagado hoy se descuentan íntegros de la mentoría.
No es una oferta de lanzamiento ni un truco de escasez. Es que no me parece decente cobrarte dos veces por lo mismo.
Preguntas frecuentes
¿Mil euros por un vídeo de una hora?
Sí. Y la próxima vez que un paciente te pregunte cuánto vale la cirugía, entenderás perfectamente por qué no te estoy vendiendo esto por 97 €.
Lo que compras no es una hora de vídeo. Es el guion exacto de la conversación que decide si una cirugía de varios miles de euros se hace o no se hace, repetida en cada primera consulta que pases durante el resto de tu carrera. Si esto te hace cerrar una cirugía más al mes, la aritmética no admite discusión. Si te hace cerrar una más al año, tampoco.
Y funciona en la dirección contraria: si te parece caro, es exactamente la misma objeción que tú vas a recibir el martes que viene. Fíjate en lo que estás sintiendo ahora mismo. Eso es lo que siente tu paciente. En la formación te explico qué hacer al respecto.
¿Hay garantía de devolución?
No. Las compras son finales y no admito devoluciones.
Porque esto es un producto que se aplica. Y la única persona que puede comprobar que funciona eres tú, en tu consulta, con tu paciente, después de haberlo hecho como te lo cuento. Una garantía de devolución te da la salida fácil: verlo, sentir que «ya lo sabía» y pedir el dinero. Y «ya lo sabía» es precisamente el problema. Sabes vender. Todos sabemos. Lo que falla es el orden y las palabras exactas.
Así que si después de leer toda esta página sigues dudando de si comprarlo, no lo compres.
No es un truco de marketing. Es que no quiero clientes así. Si alguna vez has tenido en tu consulta al paciente que nunca lo ve claro, duda de todo, y a los dos días se arrepiente de lo que ya había decidido, sabes perfectamente de qué hablo. Son imposibles de satisfacer y no los quiero ni en pintura ni en mi negocio ni el de mis clientes.
¿Quién eres tú para enseñarme esto? No eres cirujano.
No lo soy, y no voy a enseñarte a operar. Faltaría más.
Lo que hago es esto: desde 2018 trabajo con traumatólogos que tienen consulta privada y quieren depender menos de las aseguradoras. Más de treinta en España. Escribí Cirugía Selecta. Mis mentorizados pagan 6.000 € por trabajar conmigo la agenda, la primera consulta y la presentación de honorarios. Todo lo que hay en esta formación está construido con lo que he visto funcionar y fallar en sus consultas, no en un libro de ventas americano.
Tú pones la medicina. Yo pongo la orquestación de los treinta minutos en los que el paciente decide.
Mis consultas son de 10 minutos, no de 30. ¿Esto me sirve?
La orquestación que planteo está pensada para una consulta privada de media hora. Con un paciente de seguro y siete minutos por delante, la versión completa no cabe.
Por eso el primero de los dos extras trata exactamente de eso: cómo hacer que una parte de esos pacientes de seguro pase a tu agenda privada de treinta minutos, con una frase que dice la persona que coge el teléfono en recepción. No cambias tu contrato con la aseguradora. Cambias qué tipo de paciente entra por tu puerta.
Casi todos mis pacientes vienen por seguro.
Entonces eres justo la persona para la que grabé el extra de Pacientes VIP. Hay pacientes que ya te están llamando esta semana y que pagarían por verte antes y mejor, pero como nadie les ofrece esa opción, se quedan haciendo la cola de siempre.
No hace falta publicidad, ni web, ni cambiar nada de tu práctica. Hace falta que la persona del teléfono diga una frase concreta.
Yo no cobro 20.000 € por cirugía. Lo mío son procedimientos más pequeños.
Da igual la cifra. La orquestación de la consulta es la misma.
Si tus cirugías son de 3.000 €, recuperas la inversión con la primera que cierres de más. Si son de 20.000, la recuperas con la primera y te sobra. Los ejemplos numéricos del vídeo son eso, ejemplos. Sustituye tus cifras.
No soy traumatólogo. Soy de otra especialidad quirúrgica. ¿Me vale?
Los ejemplos son de traumatología porque es con quien trabajo. La orquestación de la primera consulta es la misma en cualquier consulta donde el paciente tenga que decidir si se pone en tus manos y pagarlo de su bolsillo. Cirugía plástica, oftalmología, urología, dermatología. Cambia el ejemplo, no cambia el guion.
Llevo veinte años pasando consulta. ¿Qué me vas a contar?
Que ya lo sabes casi todo. En serio. La mayoría de lo que hay aquí lo has pensado alguna vez y no lo has puesto en marcha porque nadie te ha dicho que se puede, o porque no sabías en qué orden.
Lo que aporta esta formación son dos cosas: el orden (qué va antes de qué, y cuándo y cómo tienes que decir el precio) y las palabras exactas. Hay frases en el vídeo que te pido que memorices tal cual, sin cambiar una sílaba, porque están construidas para que el paciente no pueda contestar lo que suele contestar.
¿Esto no es manipular al paciente?
Es la pregunta que más me hacen y la más importante de esta lista.
No. Manipular es conseguir que alguien haga algo que no le conviene. Aquí no hay nada de eso: tú sigues indicando lo que está indicado y sigues sin operar lo que no hay que operar. Lo único que cambia es que el paciente entiende qué tiene, por qué debería operarse y cuánto vale arreglarlo contigo, antes de salir por la puerta. A menudo eso es todo lo que necesita para aceptar tus condiciones.
Al paciente al que dejas irse «a pensárselo» sin haberle dicho el precio no lo estás respetando. Lo estás abandonando en el momento en que más te necesita. Y luego se opera con otro que sí se lo dijo. O no se opera, y sigue sin dormir.
¿Cuánto tardo en ver resultados?
Puedes aplicarlo en la primera consulta que pases después de ver la formación. No hay nada que montar, ni que contratar, ni que instalar. Es una hora de vídeo, una chuleta en el cajón y tu próximo paciente.
Los dos extras piden algo más: una conversación de cinco minutos con alguien de recepción y un rato de reorganización de tu agenda. Media hora de trabajo, una sola vez, y ya se queda funcionando solo.
¿Durante cuánto tiempo tengo acceso?
Permanente. La formación vive en una página privada a la que entras en cuanto pagas, y cuyo enlace te llega también por correo para que accedas a voluntad. El audio te lo descargas y te lo llevas donde quieras. Lo ves y lo escuchas las veces que te dé la gana. No caduca.
¿Emites factura? ¿Puedo pagarlo desde la sociedad?
Sí. Recibes factura a nombre de tu sociedad o como profesional, emitida por Focus Medical Strategy LLC. Los 1.000 € son finales: no se te añade nada en el momento del pago.
¿Cuándo vuelve a estar a la venta?
Esta formación es parte del material de la mentoría de 6.000 €. La vendo suelta una vez al año.
La edición de 2026 se cerró el 6 de septiembre. La siguiente será en septiembre de 2027, otra vez durante unos días y otra vez a 1.000 €. Si no quieres esperar, la otra puerta es la mentoría.
Dos maneras de terminar esta página
La primera es cerrarla, seguir con tu día y pasar tu próxima consulta exactamente igual que has pasado las diez mil anteriores. Preguntando qué le pasa, mirando la resonancia, explicando la técnica y dejando que el paciente se vaya a pensárselo. Y quedarte, otra vez, sin saber en qué momento lo perdiste.
La segunda es dedicar una hora a orquestar tu primera consulta y descubrir el martes que viene que ese paciente que se lo iba a pensar pide fecha para operarse.
No te voy a decir que te va a cambiar la vida. Te voy a decir algo más pequeño y más cierto: vas a cerrar más cirugías privadas de las que cierras hoy, con los mismos pacientes que ya entran por tu puerta.
Y cada cirugía privada que cierras te hace menos dependiente de las aseguradoras.
Véndete o sé un vendido.Te quiero. Y te quiero libre.
Qué puedes hacer mientras tanto
Dos cosas, y ninguna es esperar doce meses.
Cirugía Selecta. Se lee en noventa minutos y es donde está el resto del planteamiento: por qué tu agenda atrae a los pacientes que atrae, y qué se toca para cambiarlo.
Y si lo que quieres es trabajar esto conmigo y no esperar a la próxima edición, escríbeme y te cuento cómo funciona la mentoría: por WhatsApp, aquí.